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Un relato de Yolanda Andrés

© Yolanda Andrés

En Artisal creemos que el viaje no termina cuando regresamos a casa. A veces continúa en forma de imágenes. Otras, en forma de palabras.

Hoy compartimos el breve relato de Yolanda Andrés, viajera habitual de nuestros viajes fotográficos, que nos envió estas líneas tras su experiencia en Vietnam y Laos.

Vietnam y Laos. Un viaje para los cinco sentidos. Un viaje para llenar el corazón de calma.

Revolotean a mi alrededor mariposas. Viajeras incansables desplegando sus alas para mostrarme la belleza de Vietnam. Serán mi brújula los próximos días.

Vietnam, ese país resiliente y valeroso, en continuo renacer. Perderse en las calles del Old Quarter de Hanói es respirar el caos. Un caos ordenado de motos y laberintos de comerciantes. Sorteo el tráfico montada en xiclo y, mimetizada con el ambiente, formo parte de una pintura viva, donde sus personajes van y vienen en continua algarabía.

Hanói, vibrante, bulliciosa, intensa.

Despierto entre gigantes de roca formando parte de una acuarela tridimensional esmeralda y turquesa: floto sobre la Bahía de Halong. Las primeras luces del amanecer me regalan un paisaje único. Inmersa en el silencio, contemplo la labor de pescadores solo interrumpida por el vuelo de aves que reclaman parte del festín.

Centenares de escalones irregulares, tallados en la roca, nos abren paso a la magnífica panorámica de Ninh Binh Formaciones kársticas dan lugar a tesoros naturales escondidos en cuevas. Tam Coc se visita en barcazas de madera remadas por hábiles pies.

Agricultores escondidos bajo sus sombreros. Mercados que despiertan los sentidos.

Cuando llego a Laos se detiene el tiempo. Me entrego a la amabilidad de sus gentes, sinónimo de sencillez y dulzura. A las grandes sonrisas de niños al salir de la escuela. Me inclino ante los pequeños monjes en ofrenda de mandarinas. La hospitalidad de gentes donde unas manos amigas me regalan fritos de plátano, un vaso de té…

Vietnam y Laos han sido entusiasmo, sanación, amistad. Mil hilos de colores se enredan entre mis dedos para tejer un puente a través del tiempo. Un viaje para los cinco sentidos. Un viaje para llenar el corazón de calma.

Yolanda Andrés


Porque cada viaje deja una huella distinta en quien lo vive.