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UGANDA

Viaje fotográfico al corazón de un continente

En Uganda la tierra es de un rojo intenso. Ubicado en el corazón de África, su tierra bombea fuerza, emana energía, vitalidad y humanidad. A orillas de los grandes lagos, ha sido y sigue siendo fuente de inspiración para espíritus aventureros. Se respira vida en cada uno de sus húmedos caminos, en los huecos y baches de la carretera, en cada gesto atento de sus gentes. Paraíso para los amantes de la naturaleza e indescriptible para los descubridores de gente amable y lugares entrañables. 

Quisiera explicaros con detalle cómo ha sido este viaje fotográfico a Uganda pero, no se porqué, cuando llego de África siempre me faltan las palabras. Me quedo muda, sin recursos y no encuentro los adjetivos adecuados que describan lo que siento. En cierto modo, ocurre como con las fotos; cuando llegas a casa de un viaje intenso con miles de fotografías en tus tarjetas de memoria y las descargas en el ordenador, siempre tienes la sensación de que aquellas imágenes no reflejan en absoluto lo que viste, oliste, viviste. Igual me ocurre con las palabras, siento que cualquiera que elija no estará a la altura. 

Os diré que Uganda es silenciosa, limpia, atenta, amable. Es un país donde la frondosidad de sus parajes te ayuda a respirar y la amabilidad de sus gentes te arropa como una mañana de domingo entre las sábanas. Donde la sencillez y la naturaleza profunda nos trae el recuerdo de una vida antigua. Es de color verde, rojo, marrón y amarillo. Verde por la frondosidad de sus bosques y parques nacionales, rojo por las carreteras sin asfalto y a veces casi intransitables; marrón por el color de la piel, amarillo por los bidones de plástico para el agua que, niños y mujeres, cargan en la cabeza y que son una imagen permanente y continua allí donde vayas. 

A excepción de las grandes ciudades y las familias acomodadas, ninguna familia dispone de agua en casa. Tampoco de otro sistema para la cocina fuera de la leña o el carbón vegetal. Así que, las primeras horas de la mañana transcurren por un ir y venir de niños que, antes de ir a la escuela, traen fajos de leña y los mencionados bidones amarillos cargados de agua para preparar el desayuno. A veces hay que andar una hora, a veces hay que andar más para llegar hasta la fuente comunitaria y llenar el tanque con agua. Esos son, a mi modo de ver, los detalles que, junto a su paisaje, nos explican un país. Pero, no me quiero adelantar… prometo seguir buscando palabras para explicaros todo lo que vimos. 

En breve os cuento sobre los parques nacionales, sobre la visita a nuestros queridos parientes en la escala evolutiva (gorilas y chimpancés) y sobre el regalo de nuestro último día en Jinja.

Más información sobre el Viaje Fotográfico a Uganda en: 

 

Viaje Fotográfico Uganda