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 Os presento a Twijuke significa “recordar” © Artur Isal

 

GORILAS y Muzungu

Unos en la niebla y otros en el barro

 

El día que conocí a Twijukye ella estaba tumbada en un claro del bosque, recostada sobre Mukiza y jugando con unas crías. A decir verdad y, a diferencia de lo que habíamos imaginado, no nos costó “la misma vida” llegar hasta donde estaban. Serían las, no sé… 9:30h. cuando nos adentramos en el bosque y, una hora y media más tarde, ya les habíamos encontrado. ¿Ya sabéis de quién hablo no?, de la familia de gorilas de montaña que el pasado 12 de octubre recibió nuestra visita. 

 

Ésta es, sin duda, una experiencia que hay que tener en la vida. Me avergüenza un poco reconocer que a mí, los animales, me gusta verlos de lejos. Poco acostumbrada a perros y gatos, siento un poco de rechazo (únicamente explicado por la falta de costumbre) cuando se acercan a olisquearme. Sin embargo, observarlos y saber de ellos me apasiona. Desde muy joven había tenido el sueño (quizás inspirada por la vida de Diane Fossey que tan bien se relata en “Gorilas en la Niebla”) de ver a los gorilas de montaña. Y ese sueño se hizo finalmente realidad en el Bosque Impenetrable del Parque Nacional Bwindi en Uganda. 

 

Muchos viajeros nos preguntan sobre esta experiencia y, la verdad, es difícil de explicar.  Sí que podemos contaros que el Parque Nacional de Bwindi alberga una de las colonias más extensas de gorilas de montaña. Tan sólo hay habituadas al ser humano unas quince familias y  se permite la estancia con ellos durante 1 hora. Es imposible saber cuántas horas de caminata van a ser necesarias para encontrarlos pero, nosotros tuvimos suerte ya que, tan sólo hora y media de caminata, ya los tuvimos delante. Ellos se van desplazando en el bosque y fuimos afortunados de que lo hicieran en nuestra dirección y, por lo tanto, encontrarlos fue relativamente fácil. Otro tema fue el camino de regreso. 

 

El paseo por el bosque para llegar hasta los gorilas se me antojó, eso, un “paseo” de hora y media. La excitación y los nervios por cumplir mi sueño, hicieron que no tuviera una percepción real del camino. Subíamos y bajábamos cuestas empinadas llenas de barro que me tumbaron en varias ocasiones pero, yo casi ni me acuerdo. Tanto fue así que, de regreso hubo que seguir otra ruta menos escarpada. El camino de vuelta fue largo, casi cuatro horas por un barrizal interminable. ¡Qué torpes somos la gente de ciudad en pleno bosque!.  Felices resbalábamos cayendo sobre una superficie amable llena de hojas que amortiguaba el golpe y, sujetándonos la mano, nuestros porteadores batwa se partían de la risa mientras gritaban gorila in the mist, muzungu (*) in the mad”

 

(*) Término con el que los ugandeses designan a los turistas de piel rosada… Es decir, sinónimo de “guiri”

 


 

Más información sobre nuestra próxima expedición a Uganda en:

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